Comencemos por las Danzas Prenispánicas
Las danzas son testimonios vivientes de legendarios sucesos históricos y de ancestrales creencias religiosas que se expresan mediante el movimiento corporal y la indumentaria que relatan además las relaciones que los bailadores tienen con su medio social y natural, dice la antropóloga Amparo Sevilla en la introducción del libro Cuerpos de maíz: danzas agrícolas de la Huasteca, publicado por el Programa de Desarrollo Cultural de la Huasteca del Conaculta.
Mediante la danza fenómenos de diversa índole toman cuerpo, por lo que en ella encontramos desde sucesos reales (por ejemplo, la Conquista de México) hasta creencias que hacen referencia a lo sobrenatural y lo mitológico... El escenario original de estas manifestaciones culturales son las fiestas religiosas y, por ende, adquieren un carácter ritual, en el que las danzas pueden representar una ofrenda, un agradecimiento o una petición a las deidades prehispánicas¿.
Más adelante, Amparo Sevilla, maestra especializada en cultura huasteca, ex titular de la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH y actualmente directora de Vinculación Regional del Conaculta, explica cómo en la vestimenta de los danzantes se reproduce la iconografía simbólica de las cosmogonías, paisajes, faunas y floras de las regiones culturales que producen estas coreografías.
La investigadora afirma que la frecuente representación de animales en la indumentaria o en los relatos dancísticos son expresión de cultos totémicos ancestrales en ofrenda, demanda o gratitud a especies zoológicas que los indígenas consideran sagradas como son los casos del venado, la serptiente, el tejón, el águila, el jaguar, etc. Después de la Conquista Española se incorporaron a esta lista el caballo, el toro, el gallo.

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